1. Moja bien tu cabello
Antes de aplicar el champú, el agua ya debe haber empezado a hacer parte del trabajo.
1.1 Temperatura adecuada
Evita el agua muy caliente. Puede irritar el cuero cabelludo y aumentar la producción de grasa.
La temperatura del agua debe ser templada.
1.2 Empapa completamente el cabello
Deja que el agua penetre durante al menos 1 minuto.
Todo el cuero cabelludo y el cabello deben estar bien mojados.
1.3 No lo escurras
El champú deberá aplicarse con el cabello mojado.
2. Usa la cantidad correcta de champú
Más champú no limpia más.
Solo desperdicia producto y puede resecar tu cuero cabelludo.
Aplica la cantidad justa según el largo:
- Corto → tamaño almendra (0,5–1,5 ml)
- Media melena → dos almendras (1,5–3 ml)
- Largo o denso → tres almendras (3–4,5 ml)

Si utilizas dispensador:
- Corto → 1 dosis
- Media melena → 2 dosis
- Largo → 3 dosis
Regla de oro:
La cantidad correcta es la mínima que haga espuma en el segundo lavado.
Puedes hacer dos lavados pequeños:
Primer lavado → elimina grasa
Segundo lavado → limpia en profundidad y trata
3. Enjuaga correctamente el champú
Aclarar bien es tan importante como lavar.
Si dejas residuos, el cabello se apelmaza y pierde brillo antes.
Dedica al menos 1 minuto a enjuagar con calma.
- Usa agua templada (30–35 °C)
- Ni fría ni demasiado caliente
- Asegúrate de que no queden restos en la nuca o detrás de las orejas
El cabello debe sentirse ligero y limpio, no resbaladizo.
4. Aplica el acondicionador de forma inteligente
El acondicionador hidrata y suaviza el cabello.
Pero solo funciona bien si se aplica donde realmente se necesita.
4.1 Retira el exceso de agua
Después de aclarar el champú, aprieta el cabello suavemente con las manos o con la toalla.
No lo retuerzas ni lo enrolles.
Solo presiona.
El cabello muy mojado diluye el acondicionador y reduce su efecto.
4.2 Usa la cantidad adecuada
Ajusta la dosis según tu tipo de cabello:
- Liso → dos almendras (1,5–3 ml)
- Ondulado → tres almendras (3–4,5 ml)
-
Rizado o muy denso → tres almendras grandes (4,5–6 ml)

Si utilizas dispensador:
- Liso → 2 dosis
- Ondulado → 3 dosis
- Rizado → 4 dosis
Más cantidad no hidrata más.
Solo deja el cabello pesado.
4.3 Aplica solo de medios a puntas
Distribuye el producto desde la mitad del cabello hacia abajo.
- Presiona suavemente los mechones entre las manos
- Desenreda con los dedos o con un peine de dientes anchos
- Evita frotar o retorcer el cabello
4.4 Deja actuar
Déjalo reposar 3–5 minutos.
Este tiempo permite que los activos hidraten y suavicen correctamente.
Puedes aprovechar para terminar tu ducha con calma.
4.5 Enjuaga de nuevo
Aclara durante al menos 1 minuto.
- Agua templada (aprox. 30 °C)
- Si quieres más brillo, termina con 5–10 segundos de agua más fresca
El cabello debe sentirse suave pero ligero, nunca resbaladizo o “pegajoso”.
4.6 Retira el exceso de agua
Vuelve a presionar suavemente con la toalla.
Sin retorcer. Sin frotar.
El cabello mojado es más frágil.
5. Sécalo con cuidado
La forma en la que secas tu cabello influye más de lo que parece.
El calor excesivo puede resecar, encrespar y debilitar la fibra capilar.
Siempre que puedas, prioriza el secado natural.
5.1 Usa una toalla suave
Idealmente de microfibra o algodón.
Presiona suavemente para absorber el agua.
No frotes.
Frotar rompe la cutícula y genera frizz.
5.2 Deja que se seque al aire
Déjalo suelto y que respire.
Espera hasta que esté completamente seco antes de cepillarlo.
Cepillar en húmedo favorece la rotura.
5.3 ¿Necesitas secador?
Si lo usas:
- Deja que el cabello se seque primero un 60–70 % al aire
- Usa temperatura media o baja
- Mantén distancia
- Evita calor directo en la raíz
El secador debería dar forma, no secar desde cero.